Una serie de eventos desafortunados por ser estudiante trans

Para que los colegios y universidades reconozcan su identidad de género, las personas trans deben sumergirse en un laberinto de trámites y solicitudes burocráticas que exponen constamente su identidad y datos privados

RUNA SANABRIA

«Daniela, he escrito tantas veces todo esto, intentando sonar lógicx y recordar fechas. Hasta ahora no sirve de nada. Estos tres meses de insistir e insistir han implicado un desgaste emocional enorme para mí. Redacto como veo y recuerdo el caso que me parece una vulneración repetida y sistemática por ser trans en donde todo el sistema de educación, UCE, FACSO, ministerio y distritos se lavan las manitos».

Testimonio a la Defensoría del Pueblo

Para una persona trans, comenzar la transición es un acto de liberación y ruptura. No hay una fórmula, no hay un “inicio” concreto. Unx transita como la vida le va llegando. A mí me llegó la transición en medio de mis estudios de pregrado en la Universidad Central del Ecuador (UCE), lo cual implica cierto privilegio frente a otras personas que, por transitar, les sacaron de sus casas o debían trabajar. Pero es importante hablar de las personas trans en el entorno educativo.

Ingresé a la universidad en el año 2012 con mi nombre y género impuestos al nacer. Mientras avanzaban los semestres, fui explorando sobre mi cuerpx / sexualidad, y exploré sobre el activismo transfeminista. Estos dos factores fueron mis bases para terminar de entender qué sucedía con mi identidad. Unos semestres antes de graduarme, yo tenía un nuevo nombre y género registrados legalmente. En esta crónica, cuento un poco mis sentires y desesperaciones generadas en el proceso de titulación en UCE, pero también redacto algunas historias de mis hermanxs trans estudiantes de colegio, nivelación y universidades en el sistema educativo ecuatoriano.

«Egresé de la carrera de comunicación social en agosto de 2019 y, casi de inmediato, inicié el proceso de titulación. Esta fase involucra obtener certificados internos de la universidad: vinculación, prácticas, computación, educación física, inglés, Centro Audio Visual (CAV)  , biblioteca, récord académico y acta de bachiller, los mismos que sirven para que se expida mi acta de cumplimiento de malla curricular. Al mismo tiempo, y por recomendación del funcionario de titulación, comencé con la redacción de la tesis. Antes de terminar ese mismo año, logré conseguir mi certificado de computación, inglés, biblioteca y prácticas con mi nombre registrado al nacer. En el caso del certificado del centro audiovisual, fui a retirar el documento, pero me lo negaron porque no sabían qué hacer con mi cambio de nombre y género. Me dijeron que hablara con la secretaria abogada  , quien me comunicó que para el proceso de cambio de mis datos en la universidad se necesitaba la inscripción y marginación del documento de Registro Civil, declaración juramentada de que soy la misma persona y título de bachiller con mi nuevo nombre, además de tener que hacer trámite de cambio de nombre en cada certificado interno de UCE».

En el año 2016, la Asamblea reformó la Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles. Desde entonces, esta ley permite a las personas trans cambiar en sus documentos de identidad sus nombres y reemplazar sexo por género.


El 20 de noviembre de 2021 se desarrolló la segunda marcha trans, por conmemorarse el Día de la Memoria Trans. Las personas trans viven en constante vulnerabilidad por la falta de garantía de sus derechos. | FABIO ABAD BAUS

Christian Paula, de Fundación Pakta, señala que el Registro Civil tiene una normativa que obliga a la persona trans a cambiar sus datos por su cuenta en cada instancia.

Unx estudiante trans en Ecuador tiene que, además de registrar su nombre y género como marca la ley, hacer trámites que exponen constantemente su identidad y datos privados. Así tuvo que vivirlo Killa Quishpe, estudiante de la Universidad Técnica de Bolívar.

“Cuando yo estaba entrando en la nivelación había entrado con un nombre que no concordaba con cómo me veía. Era como un choque porque mis compañeros se confundían y pensaban ‘algo pasó aquí’, porque yo desconocía sobre el trámite del nombre y el registro del género; no pude hacer el proceso antes”.

Es común que los estudiantes trans asuman como normal que no se reconozca sus nombres o géneros en registros oficiales. La mayoría de personas trans, incluso, viven sin hacer los cambios legales nunca.

Según el Registro Civil, desde 2016 hasta el 15 de octubre de 2021, 1.538 personas reemplazaron el campo de sexo por género de acuerdo a su identidad autopercibida.   El procedimiento, sin embargo, tiene costo y solicita dos testigos. 

La discriminación que viven personas trans en el sistema educativo, son un reflejo de la invisibilización y borramiento que viven en casi todos los ámbitos de la sociedad.

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«Llegó la pandemia, terminé la tesis, conseguí lectores y estaba listx para graduarme. Retomé el papeleo para mi acta de culminación de malla el 19 de febrero de 2021. La secretaria abogada volvió a solicitarme los mismos documentos para cambiar mis datos en la universidad. Es decir, nuevamente inscripción y marginación del documento de Registro Civil, declaración juramentada de que soy la misma persona y título de bachiller con mi nuevo nombre (además de tener que hacer trámite de cambio de nombre en cada certificado interno de UCE). Yo no supe qué hacer».

Killa Quishpe menciona que después de pasar nivelación (proceso de educación entre el bachillerato y la universidad), decidió cambiar sus datos en el Registro Civil de acuerdo a su identidad autopercibida. Al momento de matricularse en la universidad, le pidieron, además de su cédula, una serie de documentos para reconocer su identidad.

“Me tocó sacar un montón de papeles. Tú sabes, como trans nos toca sacar muchas cosas que nos certifiquen qué somos. Yo siento que es innecesario esos trámites tan largos porque son súper tediosos”. Como Killa, la mayoría de personas trans vive momentos de discriminación antes, durante y después de hacer su registro de identidad. Los funcionarios suelen mostrar desinterés por los casos trans.

También le sucedió a José, estudiante de la Facultad de Psicología de la Universidad Central, que se vio en la obligación de levantar una demanda por acción de protección contra la universidad en enero de 2021.

“Inicialmente yo no reconocí que era una vulneración de derechos como tal, porque yo asumí que los procesos administrativos tomaban tiempo. Todas las personas que entramos en el proceso de titulación sabemos que es un proceso muy burocratizado y que toma bastante tiempo. En un punto sí reconocí que fue un proceso que vulneró mi derecho a la identidad y sentía que fue una situación de discriminación el no obtener respuesta por el cambio de nombre”.

Yo tenía conocimiento sobre la acción de protección que perdió UCE el 10 febrero 2021, justamente en el proceso de titulación.

“Con toda esa información y contexto decidí escribir unos tweets al respecto el 4 de marzo. Solicitaba ayuda e información para saber qué hacer en medio de la pandemia del Covid19 con estos trámites. A partir de viralizar mi caso en redes, logré que me contactaran de la Defensoría del Pueblo, del Instituto de investigación de Género de la universidad (Iniged) y un asesor del Ministerio de Educación. Unos días después, con la ayuda de Bienestar Universitario de UCE, conseguimos en marzo un certificado interno con mi cambio de nombre. En abril, esta misma funcionaria de Bienestar Universitario me envió el nuevo protocolo en consecuencia de la demanda que había interpuesto José, para prevenir la discriminación a personas trans en la universidad. Este nuevo protocolo entró en vigencia en la universidad el 5 de marzo pasado. Con el asesor del Ministerio de Educación, nos pusimos en marcha para conocer el procedimiento para solicitar mi certificado de bachillerato al que también debía cambiarle mi nombre”.

Las vulneraciones de derechos que las personas trans viven en el sistema educativo no solo suceden en la etapa adulta, también viven discriminación niñxs trans. Es el caso de Amada, de Quito, que se encontró en la búsqueda de una escuela que reconociera que es una niña; su cédula mencionaba lo contrario y otros nombres. La mayoría no querían aceptar matricularla por ser trans. “En el caso de Amada, sus padres debían encontrar una escuela que acceda, porque ahora legalmente no se pueden registrar cambios de género en niños”, explica Paula, de Pakta, organización que acompañó su caso.  

Paula indica que la familia de Amada interpuso una demanda que llegó hasta la Corte Constitucional. En primera instancia, lograron que se reconociera su identidad autopercibida en su cédula, pero hubo una apelación; en segunda instancia del caso, se canceló la validez de ese documento de identidad. Esa sentencia que fue apelada permitió que Amada sea llamada por su nombre y tratada por su género en la escuela.

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«El jueves 1 de abril recibí el primer correo de la subdecana de mi facultad diciendo que debo entregar mis documentos físicos para iniciar con el proceder del trámite (es decir; la entrega electrónica de mis documentos no fue aceptada). En este correo, además de los requisitos expuestos en el nuevo protocolo, me solicitaban entregar el registro de título de bachiller (obtenido de la página de Ministerio de Educación, el cual hasta la fecha no había podido conseguirse en trámites virtuales). Fui el 6 de abril a la UCE a entregar los documentos físicos en compañía de un funcionario de la Defensoría del Pueblo, pero la UCE estaba cerrada y sin atención. Esto se repitió el martes 13 de abril, pese a que la subdecana me había citado».

Aún que estemos en 2021, con un auge de políticas de género, lxs estudiantes trans en Ecuador nos encontramos con la transfobia en distintos niveles educativos: en el caso de Amada, el tener que buscar una escuela que le acepte siendo trans; Killa vivió la exposición de sus nombres privados en nivelación; y José, quien tuvo que pedir una acción de protección para que la universidad le permita graduarse.

“Pero si tú decidiste ser así, debes saber lo que se viene”, fue una de las frases que me dijeron los funcionarios de la Universidad Central del Ecuador cuando solucionaba mis trámites. Y la respuesta es que no. No por ser trans deberíamos incurrir en procesos burocráticos extra o diferentes a nuestros compañeros cis (persona que su género coincide con su sexo registrado al nacer). Hace tres días de terminar de editar esta crónica, en noviembre de 2021, recibí una llamada de la Subsecretaría de Educación, solicitaban de nuevo mi cédula vía correo electrónico para terminar el proceso de cambio de nombre en el título de bachiller. Mientras el proceso continúa, mi licenciatura ya aparece en el Senescyt (Secretaría Nacional de Educación Superior) con mi sexo asignado al nacer. 

Runa Sanabria P.

Comunicadorx comunitarix, productxr del programa Las Pornógrafxs. Maestrante de Género y Comunicación en Universidad Andina Simón Bolívar.